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Espacio Matta

Rosa Sánchez Rouvillois gestora cultural de la Provincia de Chiriquí nos presenta el Espacio Matta.

Santiago de Chile es una ciudad llena de sorpresas.  Para encontrarlas, hay que tener un espíritu abierto y olvidarse de las guías turísticas.

Es cierto, que el abanico cultural que ofrece esta ciudad es variadísimo. Todos los días se encuentra uno con algún museo que visitar, una exposición que recorrer, una obra de teatro por estrenar.  No hay queja. En ocasiones, dentro de todas aquellas proposiciones culturales e intelectuales, tenemos la oportunidad de dar con algo completamente diferente. Es el caso del Espacio Matta, un espacio cultural creado a partir de un mural que no se podía ver, así que la ocasión sólo permitía soñar.

En el año 1971 con la ayuda de la Brigada Ramona Parra,  Roberto Matta, gran maestro de la pintura,  comenzó a pintar un mural donde, a su manera, iba contando un poco  sobre la historia política chilena que justo en ese momento estaba experimentando lo que él definiría como:  “El Primer Gol del Pueblo Chileno”.

El mural El Primer Gol del Pueblo Chileno escenifica un logro de parte de la izquierda chilena, en ese entonces la Unidad Popular, que con el senador Salvador Allende, llamado cariñosamente “Chicho”, llegó por fin a ocupar el cargo más importante en este país.

Hay quienes dicen que la tercera vez es la vencida, pero a Salvador Allende le valió presentarse cuatro veces a las elecciones presidenciales de Chile,  para que por fin, en el año 1970, jurara como primer mandatario.

Para el presidente era importante que el arte, la música y todas aquellas manifestaciones culturales se vivieran dentro de la periferia.  La gente no tenía ni el tiempo ni el dinero para ir al centro de la ciudad a buscar tales estimulaciones.

Es por eso que en diversas comunas de Santiago se crearon los llamados “Centros Culturales”, donde los “agregados culturales” llegaban a trabajar con algún proyecto, poco dinero, pero con muchas ganas.  Demasiado contagioso para el pueblo, luego ellos querían participar a toda costa y tales proyectos  corrían el enorme riesgo de resultar.  Muchas veces el trabajo era totalmente voluntario y la comida corría por cuenta de los vecinos.  El entusiasmo de soñar con un mundo más equitativo, donde el pobre podía agasajar  su alma al igual que un rico, no tenía precio.

Primero se construyó el muro, con las dimensiones específicas que dio el pintor, que también era arquitecto.  Luego se contactó a la Brigada Ramona Parra, que era una brigada que había pintado muros por todo Chile durante la campaña política del “Chicho”, y luego como apoyo a las campañas de alfabetización también  por todo el país.

Los muchachos de la Brigada eran todos jóvenes entre diecisiete y veinte años, que una vez que comenzaron a pintar el mural con el maestro Matta, ya no se llamaban Juan ni Pedro sino azul, amarillo, verde; dependiendo del color con que le tocaba a cada uno llenar los espacios del dibujo.

Pintar el mural les tomó quince días, con quince voluntarios brigadistas, y según quiénes recuerdan esos momentos, se hizo en un ambiente de camaradería y esperanza.

La historia que representa el mural es un partido de fútbol donde la izquierda avanza poco a poco hasta meter de lleno la pelota en el arco de la derecha.  Todo esto con los personajes que parecen estar  celebrando la vida y el deseo de cambio.   Al continuar las imágenes después del gol los jugadores comienzan a amalgamarse, ya no hay ni de izquierda ni de derecha, sino uno.  Con la frase: “Ven, seremos uno”, se va dando fin a la jornada futbolística.

“Se disputa el juego con exasperante violencia, inusitado empeño el juego está que arde en el medio campo, los asistentes chillan y hacen girar sus banderas, cuando un volante de creación de la izquierda envía un balonazo largo, angulado, sorprendiendo en posición de adelanto, mal parados tanto a la defensa derecha, quedando con tres defensores en el fondo, en clara desventaja numérica frente a los cinco atacantes de la izquierda, quienes con sus mañas, y estrategias acostumbradas anotan un golazo por intermedio de su centro delantero inflando las redes del arco rival, haciendo llegar la pelota desde la media cancha, lentamente, hasta donde tejen las arañas”.  Relato del partido de fútbol que aparece en medio del mural por    Ernesto Gallardo Navarro en su texto “Análisis y Lectura Semiótica al Mural: Primer Gol del Pueblo de Chile”.

Se inauguró el mural en noviembre de 1971.  Detrás de la piscina olímpica de la Comuna de La Granja, hoy una comuna de más de 130 mil habitantes.

En el año 1973, específicamente el 11 de septiembre, se bajó, abruptamente, la cortina a todas estas manifestaciones culturales.  Se cerró, literalmente, el telón para cualquier iniciativa que pudiera hacer soñar a la población con una sociedad más justa.

Era el comienzo del Régimen.  Racionalización de sueños, de esperanzas y de unidad nacional.  Nos cayó la bota encima durante 17 años, años durante los cuales sólo podíamos conocer los poetas simpatizantes del régimen, los pintores simpatizantes del régimen, los maestros de escuela silenciados o simpatizantes del régimen.

Se imaginarán que aquel mural donde se celebraba el gol que la Izquierda le hizo a la Derecha debía también cerrar el telón.  ¡Y de qué manera!

La orden de ponerle catorce capas de pintura encima vino por “decreto municipal”.  No se discutían esos decretos en aquellos momentos, por lo tanto, la orden fue acatada.

Aunque, por esas cosas del destino no les llegó la pintura a tiempo, debieron pintar con cal.  Luego, sobre aquella capa de cal se le pusieron una y otra vez las manos de pintura, irónicamente roja,  que intentaría hacer olvidar para siempre que en ese muro se contó una historia.

El tiempo pasó, pero hubo quienes no olvidaron esa historia.

El proyecto “Restauración del Mural de Matta” fue encomendado por el alcalde la La Granja, Claudio Arriagada Macaya, al Secretario General de la Corporación Cultural de La Granja, Stanley Freeman.

De la mano del restaurador  Francisco González Lineros, bisnieto del pintor chileno Juan Francisco González, se dio comienzo en el año 2005, a la restauración del mural.

La primera imagen que el restaurador pudo encontrar después de traspasar las catorce capas de pintura, fue la de una sonrisa.  La obra comienza a ver la luz después de 32 años de oscuridad.

¡Buen elemento, la cal!  Dan unas ganas de hacer un lero- lero gigante, pero no me lo permitiré para tratar de ser lo más objetiva posible.  Hay que aclarar que si el mural se hubiera quedado al descubierto, no habría durado cinco años.

Hoy, alrededor de este pedacito de historia, se ha creado uno de los espacios culturales más innovadores del  país.  Donde la gente de la periferia tiene acceso a una agenda cultural digna de envidiar.  Cada día del mes usted puede tener acceso a una obra de teatro, una exposición, ballet, conciertos, cursos gratuitos de danza y arte y un largo etcétera.

Como anécdota les cuento que detrás del escenario del teatro hay una cortina de hierro.  Esa cortina se abre y usted puede apreciar el mural El Primer Gol del Pueblo Chileno mientras disfruta de la música de cámara que el Espacio Matta le ofrece.

¡Bravo por la iniciativa!  Quienes tengan la oportunidad de ir a Chile, no se deben perder este lugar, queda en Santa Rosa 9014, metro Santa Rosa.  www.espaciomatta.cl

Mil gracias al señor Stanley Freeman, quien fue una gran ayuda al momento de escribir estas líneas.  Gracias también al señor Eduardo Cea y al Patán por su valiosa colaboración.

Rosa Sánchez Rouvillois, Panamá agosto de 2012.

Para ver las fotos pincha en nuestra galeria.

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